Deténgase un momento y pregúntese hacia donde encamina su vida con
relación a sus ingresos. Trabaja usted actualmente para producir
múltiples fuentes de ingresos, o sólo para mantenerse con un ingreso
fijo que depende directamente de la cantidad de tiempo y trabajo
invertido. Está actualmente desgastándose a cambio de cada billete que
luego gasta (casi inmediatamente después de que ingresa), o ha pensado
en generar fuentes de ingresos alternativas que le permitan mayores
ganancias, y que no dependan directa y exclusivamente de su tiempo y
esfuerzo.
Lo común (y para la mayoría) es trabajar por una única fuente de
ingresos, a la cuál le dedicamos gran parte de nuestro tiempo, y a
cambio del dinero que nos permita costear nuestro estilo de vida. Esta
forma de obtener el dinero nos deja a casi todos mal parados y con
escasos ahorros (si es que contamos con algunos), y de frente a la no
muy agradable perspectiva de vivir en el futuro dependiendo únicamente
de ingresos por jubilación.
Tomamos un estilo de vida que consume todos nuestros ingresos, los que
en la mayoría de los casos provienen de nuestro empleo. Una vez
comenzamos a obtener nuestras primeras cifras de dinero provenientes de
nuestro empleo u ocupación, comienza a crecer nuestra lista de bienes
por adquirir, entramos así en una espiral que consume nuestros ingresos,
los que por todos los medios posibles tratamos luego de hacer crecer
para poder cubrir dichos gastos en aumento.
Trabajamos, y cada vez más, en nuestros empleos invirtiendo gran parte
de nuestras energías y tiempo para tratar de conseguir las sumas que
cubran dichos gastos. Las cantidades que obtenemos son limitadas y
nuestras necesidades crecientes, de esta manera cambiamos directamente
esfuerzo y tiempo por dinero, dependemos de el. Una sola fuente de
ingresos (muchas veces inestable), y gastos excesivos mayores a los
ingresos que obtenemos nos colocan en una posición que no es difícil de
adivinar, lo que nos obliga a tener que trabajar de forma constante sólo
para mantenernos, quedando de esa manera sin tiempo, recursos ni
energías para crear fuentes alternativas de ingresos que nos permitan
invertir y vivir más holgadamente.
Trabajamos en nuestro empleo cada vez más para conseguir por ese medio
cada vez más dinero, mayores ingresos que mantengan nuestros gastos y
paguen nuestras deudas, de esta manera las cantidades que conseguimos
están directamente relacionadas con nuestro esfuerzo y tiempo. Tanto
producimos, tanto ganamos, es una relación directa que nos limita, a la
vez peligrosa y agotadora. Obtenemos dinero a cambio de nuestros
servicios, de esa manera tendremos ingresos mientras los brindemos, y
sabemos en la posición que eso nos deja muchas veces. Se trata de un
sistema por el cuál nuestros ingresos dependen exclusivamente de nuestra
dedicación en tiempo y esfuerzo. Trabajamos a cambio de dinero,
trabajamos por el dinero, ponemos nuestro esfuerzo para obtenerlo y para
hacerlo desaparecer al poco tiempo, para volver luego a trabajar y para
gastar nuevamente y de manera casi inmediata las cifras que logramos.
Un círculo que desgasta y nos deja, en la mayoría de los casos, mal
parados a la hora de revisar nuestros bolsillos y controlar nuestras
finanzas.
Ponemos nuestra capacidad para trabajar a cambio de dinero en vez de
invertir nuestros talentos, conocimientos, experiencia, tiempo y
energías para lograr fuentes alternativas que nos brinden ingresos
recurrentes y diversificados. Si dependemos en forma directa de nuestro
trabajo para lograr ingresos sabemos en que posición nos deja eso en
caso de reajuste, enfermedad, incapacidad o accidente. Es el temor lo
que nos mantiene atados a un sistema en el que trabajamos por el dinero y
nos impide hacerlo en sistemas que lo pongan a producir para nosotros.
El sólo hecho de pensar en intentar algo nuevo nos llena de temores, por
lo que continuamos haciendo lo mismo y en el mismo lugar durante años,
sin intentar jamás algo nuevo.
Planificar el resto de nuestras vidas como empleados es asegurarnos una
buena cuota de incertidumbre e ingresos ajustados (en la mayoría de los
casos). No necesariamente debe abandonar su actual empleo si es que
desea permanecer en el, pero si debe considerar ampliar su horizonte y
saber que puede planificar sus propias fuentes alternativas de ingresos.
Se pueden lograr buenos resultados siendo empleado, pero seguramente
obtendrá los mejores con sus propios emprendimientos. Debe tener en
claro que mientras trabaje para alguien más, las oportunidades de
acceder a la riqueza estarán del lado del propietario de la empresa, no
del suyo, pocas empresas en el mundo hacen millonarios a sus empleados.
Como empleados podemos lograr excelentes ingresos, pero estos pueden ser
aún mejores si nos independizamos o al emprender proyectos paralelos
que nos permitan la independencia financiera deseada. El cambio puede
producirse de forma gradual y paulatina, para así evitar muchos de los
inconvenientes que puedan originarse. Las modificaciones a realizar y
los medios elegidos para generar ingresos alternativos dependerán
exclusivamente de cada caso en particular. Bien vale tomar conciencia,
reflexionar, investigar, y estar preparados para elegir lo más
conveniente para cada uno de nosotros. Todos somos diferentes, tal como
las maneras que podemos elegir para generar nuestros ingresos
alternativos.
Así como quizás dedica tiempo para trabajar en la fuente de ingresos de
alguien más, trabaje para usted creando sus propias fuentes alternativas
de ingresos. Puede crear fuentes de ingresos a partir de su
creatividad, conocimientos, experiencia, investigación o gustos
personales. El dinero que necesite aparecerá cuando sea necesario, pero
no se detenga si no lo posee en su haber. Investigue y busque
alternativas para financiar sus ideas, las opciones disponibles son
múltiples. Las buenas ideas siempre encuentran financiamiento, que la
falta de capital no sea un impedimento para sus inicios. La mayoría de
quienes llegaron a ser millonarios se hicieron desde la nada, comenzando
sus carreras con poco menos que algunos billetes en sus bolsillos.
Porque no pensar en su emprendimiento o empresa propia, la que puede ser
tan grande o pequeña según sean sus deseos, entusiasmo, empuje y
capacidades, quizás algo paralelo a su actual ocupación. La idea es
diseñar sistemas que lleguen con el tiempo a la mayor cantidad de
personas posibles, sistemas que produzcan luego de un tiempo en forma
automática sin necesariamente requerir de su presencia, permitiéndole de
esa manera disponer de tiempo para desarrollar otros proyectos, otras
fuentes de ingresos alternativas. Escribir un libro, crear un juguete o
patentar un invento son ejemplos de fuentes de ingresos continuas que se
mantienen en el tiempo, habiendo requerido esfuerzo sólo durante su
periodo de creación. Comience con algo pequeño y para que crezca
paulatinamente. Sea usted quién se lleve la mayor parte del beneficio de
su trabajo, usted y no alguien más.
Contar con una sola fuente de ingresos le hará perder oportunidades de
negocios en las que no querrá arriesgar su dinero, y aunque dicha
oportunidad demuestre todo su potencial. Varias fuentes de ingresos le
permitirán participar en negocios que antes no hubiera pensado
desarrollar, con el tiempo comenzará a acceder a una serie de
oportunidades que antes estuvieron vedadas para usted. Su nueva
condición económica le permitirá acceder a posibilidades de las que
antes no podía participar. Generar múltiples fuentes de ingresos
minimiza nuestros riesgos ante la disminución que pudiera presentar
alguna de ellas.
Los sistemas creados para que el dinero trabaje para nosotros requieren
de nuestra atención, pero si están correctamente diseñados pueden
funcionar sin nuestra presencia constante. El dinero vendrá a nosotros y
su cantidad no estará relacionada directamente con la cantidad de horas
que trabajemos, sino con la inteligencia que lo hagamos. No pida
pescado para alimentarse, estudie la manera de que el lago sea suyo,
investigue y analice como crear un sistema que lo extraiga sin depender
necesariamente de su presencia, y para que funcione de manera aceitada y
continua.
Sólo usted sabe de qué manera tiene más posibilidades para acceder a la
prosperidad. Quizás manteniéndose en su actual empleo y generando
fuentes de ingresos paralelas, o tal vez diseñando una empresa para
dedicarse a ella por completo. Invertir en acciones, desarrollar
proyectos en Internet, ingresar al mercado inmobiliario, o convertir su
hobby en un prospero emprendimiento, son entre tantas alternativas para
tener en cuenta. Sus intereses y gustos personales como así también sus
conocimientos e intuición le dirán cuál es el camino correcto en su
caso.
Puede conservar su actual empleo y comenzar su propio proyecto
invirtiendo parte de su tiempo. En todo caso elija siempre algo
compatible con sus gustos e intereses personales. Reflexione e
investigue, y crea en ello, hágalo fundamentalmente por usted mismo.
Al comenzar no dude en capacitarse. Libros, videos, conferencias,
cursos, seminarios, programas de TV, el contacto con empresarios, etc.,
le brindarán herramientas que serán de suma importancia a la hora de
ponerse en marcha. De esa manera generará en usted nuevos conocimientos y
un renovado entusiasmo por su nueva actividad. La mejor manera de
incrementar sus ganas y entusiasmo es comenzar lo antes posible sin
posponer demasiado el inicio, avanzando un poco cada día y desde hoy
mismo. Quizás el avance sea lento, pero ya estará en movimiento.
Podemos comenzar de manera gradual en las actividades que elijamos. Si
comenzamos a invertir lo podemos hacer con cifras pequeñas y para crecer
progresivamente, lo mismo si decidimos crear algún tipo de negocio o
empresa. No es necesario ni recomendable que comencemos con algo que
este fuera de nuestro alcance o capacidad de administración, si en
cambio algo que podamos hacer crecer con el tiempo, y a medida que
también crece nuestra capacidad de administración, manejo y experiencia.
Es entendible temer a emprender algo nuevo, pero si lo hace en forma
progresiva y capacitándose en el área elegida crecerán sus posibilidades
de éxito. Si planifica inteligentemente y se capacita de forma continua
el riesgo en las actividades que emprenda disminuirá de forma notable.
Comenzar a crear fuentes alternativas de ingresos de manera progresiva
evita el riesgo y el dolor de un cambio producido de forma brusca y sin
preparación previa conveniente, hacerlo de forma programada y
estratégica acrecienta sus posibilidades de éxito de manera rotunda.
Quedarse en el actual esquema de seguridad sin querer efectuar cambios
puede que también tenga su precio en el futuro, en todo caso usted tiene
el poder de elección.
Usted puede crear de manera original sus propias fuentes de ingresos.
Productos o servicios desarrollados con sistemas que lo acerquen a cada
vez más cantidad de clientes, de esa manera estará generando sus
verdaderas oportunidades de ser millonario. Un invento, un guión, alguna
patente, un libro, un diseño, un nuevo elemento para el hogar, algún
objeto o servicio en el que intervengan las nuevas tecnologías, el arte y
la creatividad, productos o servicios que solucionen un problema y lo
hagan de la mejor manera posible, que aceleren procesos y ahorren
tiempo, que simplifiquen actividades de la vida diaria y contribuyan con
ella para hacerla más agradable, son entre tantas alternativas para
considerar. Agudice su vista y concéntrese, las posibilidades están por
todos lados, son miles y nos rodean, está en usted descubrir las suyas y
para comenzar hoy mismo a crear sus propias fuentes alternativas de
ingresos.